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La Secretaría de Medio Ambiente resolvió
suspender la contratación de servicios
de desmalezamiento previstos dentro del programa
de saneamiento de la cuenca del Riachuelo y del
río Matanza, en sintonía con la
controversia por la intervención de los
Municipios en la selección de las cooperativas
de trabajo que realizaban algunas de esas tareas.
La
de Almirante Brown, a cargo del intendente Rubén
Darío Giustozzi, fue una de las que quedó
en el ojo de esa tormenta a raíz del manejo
discrecional que en la organización de
esas tareas venía llevando adelante la
secretaría de Producción y Desarrollo
que conduce Diego Fernández Garrido.
El
funcionario mantiene aceitados contactos políticos
con el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández,
de quien depende el titular de Medio Ambiente,
Homero Bibiloni, envuelto en la disputa por el
manejo presupuestario de ese programa que libra
su superior con Julio De Vido, ministro de Planificación
Federal, y en quien se respalda Bibiloni.
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Hace
unos días Giustozzi debió desguazar
el esquema organizativo de las cooperativas que
instrumentó Fernández Garrido y
mediante el cual se agrupaban hasta trescientos
trabajadores en una sola entidad porque, como
se justificó el secretario, es más
fácil tratar con uno ó dos representantes
que con 14 ó 15.
El
desguazamiento del modelo original para pasar
a otro donde queden constituidos grupos de no
más de veinte personas no resuelve el problema
de fondo: el respeto por las normas que fijan
las condiciones en que cada trabajador ingresa
y egresa de ellas.
Bajo
la excusa de la condición de monotributistas
para acogerse a los beneficios de estos planes
contra el desempleo, se convierten en unidades
móviles de un engranaje superior que no
parece preocupado por la celebración de
asambleas ni la constitución de autoridades
en cada cooperativa.
Curarse
en salud
La
noticia fue puesta en circulación ayer
y captada solo por un público atento a
las entrelíneas de las noticias en las
señales de cable. Precisamente fue uno
de ellos, el oficialista C5N, quien la dio a conocer
en medio de un panorama de noticias dominado por
la discusión de la Ley de Servicios Audiovisuales
que debatía el Senado de la Nación.
Algunos
legisladores K consultados por esta novedad, estimaron
la iniciativa como un intento de poner en caja
algunas situaciones salidas de madre a una espiral
de denuncias contra funcionarios que hallarían
la acogida en los Medios el último lustro
con lo cual parece garantizada su repercusión
en una opinión pública donde prima
un humor anti gubernamental.
La
especulación toma como antecedente que
esta no es la única medida de ese tipo
conocida esta semana. Concejales del oficialismo,
aseguran que Giustozzi recibió nuevamente
reclamos de arqueo de caja pero no como hace unas
semanas del ministerio de Desarrollo Social sino
que este tipo de exigencia, hasta ahora inusitada,
partió del ministerio de Planificación
Federal.
Se
trata de un trámite administrativo usual
pero infrecuentemente exigido con urgencia: la
rendición de gastos por obras públicas
concretadas con fondos provenientes del gobierno
nacional. Esta celeridad coincide además
con el encuentro que mantuvieron esta semana en
Almirante Brown varios jefes comunales que impulsan
una reforma política en la provincia de
Buenos Aires y mediante la que exigirían
que los Intendentes sean quienes fijen las fechas
de las elecciones municipales, en un claro intento
de emanciparlas de las nacionales.
Esta
iniciativa, solo dada a conocer por el diario
Crítica el pasado 8 de octubre,
contaría con el discreto respaldo del gobernador
Daniel Scioli y constituiría el primer
intento serio del peronismo bonaerense de marcar
una divisoria de aguas con el proyecto de Néstor
Kirchner de garantizar la sobrevida del oficialismo
con su candidatura presidencial o la de su esposa
y actual mandataria, Cristina Fernández.
Quienes
(no) movilizaron por la ley de medios
Como
curiosidad comparativa, en la movilización
resuelta ayer al Congreso en respaldo de la sancionada
Ley de Medios, se observaron columnas provenientes
de los distritos de Berazategui y de los de Lanús
y Quilmes, conducidos por dos incondicionales
del kirchnerismo, Darío Díaz Pérez
y Francisco Barba Gutiérrez, hermanados
también por dificultades de gestión
donde pesa la ausencia del maná con la
que lograron mantenerlas bajo control: los fondos
enviados por la administración central.
No
es un dato menor la ausencia de representantes
del intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi.
En sesenta días más se sabrá
si Santiago Carasatorre logra retener la presidencia
del Concejo Deliberante. Una delicada operación
política en la que el respaldo o el rechazo
del titular del COMFER y concejal electo, Gabriel
Mariotto, tendrá peso gravitante junto
a los ediles que lo secundan.
En
ambos casos el de la reunión reformista
y el de respaldo a la Ley muestran el clima
de fractura que predomina en los oficialismos
de la Tercera Sección Electoral.
Sobre
la base de estos datos que, se descuenta, maneja
como pocos la mesa política del kirchnerismo,
es que se habría resuelto el ingreso a
un nuevo orden administrativo, en momentos en
que se discute también una política
de apertura hacia los controles más rigurosos
de organismos de crédito internacional,
con los que ahora se vería obligado a tratar.
Tal
vez por eso, ni la mediación de Carlos
Negro Soto, un ex edil justicialista de Almirante
Brown de buen trato con Alicia Kirchner sirvió
para quebrar el resistido y frío trato
que dispensa a Giustozzi, a quien suele recordar
en ausencia por al auto blindado que adquirió
a cuenta del Municipio que dirige.
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