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Con este encuentro se puso fin a una verdadera
fiesta que congregó a más de diez
mil personas, entre los participantes de la Asamblea
(más de cinco mil) y los que asistieron
a los actos masivos que estuvieron abiertos al
público en general, como los actos de apertura
y clausura en el estadio de Témperley y
el festival popular realizado anoche en la plaza
Grigera, de Lomas de Zamora.
En esta oportunidad los militantes de todas las
edades mostraron una vez más su entusiasmo
y alegría representados en las banderas,
los pañuelos, los bombos y redoblantes
que le pusieron música y color al lugar.
Al comienzo del acto se proclamaron las autoridades
que van a estar al frente de la institución
durante el trienio 2009-2012 y pronunció
un discurso el nuevo presidente nacional, el ingeniero
Emilio Inzaurraga, quien advirtió sobre
la pobreza y la inequidad que, a pesar de
los esfuerzos realizados, siguen siendo problemas
fundamentales.
Advirtió también sobre el
desprecio por el valor de la vida propia y ajena,
que muchas veces no se reconoce explícitamente
pero que se traduce en gestos y acciones como
la violencia, la inseguridad, la drogadicción,
el alcoholismo y el aborto, la desvalorización
de la vida en familia y la indiferencia frente
a los temas de la tarea pública que evidencian
que, en muchas decisiones o propuestas, falta
una concepción trascendente de la vida
y ser consecuentes con el respeto y la promoción
de la realidad humana. Estas son realidades
que todos debemos asumir con responsabilidad.
O es una Acción Católica misionera,
o no es
A continuación comenzó la Eucaristía
que estuvo presidida por el asesor nacional, monseñor
Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia, concelebrada
por el obispo de Lomas de Zamora, monseñor
Jorge Lugones, y los obispos auxiliares de Buenos
Aires, Luis Fernández y Eduardo García,
además de casi setenta sacerdotes.
Al comienzo de la misa se leyó el decreto
de la Penitenciaría Apostólica por
el que se concede indulgencia plenaria a los miembros
de la A.C.A. que participen de la Asamblea y a
los fieles que busquen obtenerla uniéndose
de corazón a los fines del Año Sacerdotal.
En la homilía, el pastor entrerriano sostuvo
que ayudar a que nuestros hermanos puedan
vivir más dignamente es un desafío
y es tarea de todos. Esto se plasmó
en la Asamblea a través de gestos misioneros,
que fueron más bien signos misioneros.
En ese sentido destacó la necesidad de
reforzar la identidad misionera de la institución:
O es una Acción Católica misionera,
o no es.
Mientras se prepara la celebración del
Bicentenario de la Patria, llamó a promover
el compromiso misionero hacia una sociedad más
justa y responsable y precisó que
en este marco, la dignidad de la vida se juega
en los ejes inclusión-exclusión
y comunión-aislamiento, y esto
pasa a ser el eje de la misión.
Por último, manifestó su deseo de
que la Acción Católica vuelva a
ser cuna, hogar y escuela de vocaciones
al sacerdocio y a la vida consagrada y pidió
a los jóvenes que respondan con generosidad
al llamado: Que hoy sepan decir que sí,
por lo menos a una búsqueda sincera de
responder al Señor, lo que motivó
los aplausos de todo el estadio.
Las
nuevas autoridades
La Conferencia Episcopal Argentina designó
presidente de la A.C.A. al ingeniero Emilio Inzaurraga,
y vicepresidentes primero y segundo, a Rafael
Corso y Graciela Espinoza, respectivamente. En
tanto el obispo de Concordia, monseñor
Luis Armando Collazuol, seguirá siendo
el asesor general, y vice-asesor será el
presbítero Luis Horacio Casella.
La
apertura
La Asamblea había comenzado el sábado
10 de octubre por la tarde también en el
estadio de Temperley, con el acto y la misa de
apertura que presidió el obispo de la diócesis
anfitriona, monseñor Jorge Lugones, concelebrada
con por monseñor Luis Collazuol, asesor
nacional; el arzobispo de Santa Fe de la Vera
Cruz, monseñor José María
Arancedo, y los obispos Rubén Oscar Frassia
(Avellaneda-Lanús) y Guillermo Rodríguez-Melgarejo
(San Martín), más alrededor de cincuenta
sacerdotes.
En la homilía el obispo pidió a
Dios por los jóvenes que hoy sufren
porque no tienen una familia, porque no tienen
amigos, porque hoy están solos; porque
para ellos la vida es pesada, se hace difícil
y no tienen esperanza. También por
los jóvenes que hoy padecen la depresión,
los que se sienten abusados, los que son víctimas
de la violencia familiar; de la marginación
social: por ser aborígenes, pobres, por
el color de su piel o por su cultura, porque fueron
prostituídos o porque los derrotó
la droga.
Despedida
del presidente
En la oportunidad se despidió el presidente
saliente, arquitecto Alejandro Madero, quien advirtió
sobre la pobreza escandalosa más
allá de la pelea absurda de los porcentajes
que se manejan, sobre la droga y el
alcohol están haciendo estragos en tantísimos
jóvenes carentes de ideales que le den
sentido a sus vidas y sobre tantos
hermanos que no tienen acceso a una vivienda digna.
El
desarrollo de la Asamblea
El sábado por la noche los asambleístas
se reunieron en nodos y el domingo, que fue la
jornada más intensa, trabajaron por áreas,
realizaron distintos gestos solidarios y misioneros,
y por la noche se congregaron en la plaza Grigera
de Lomas de Zamora donde tuvo lugar un festival
musical abierto al público.
Ese día trabajaron en talleres relacionados
con los ámbitos de Familia, Bien Común,
Justicia e Inclusión Social, Trabajo y
Educación, simultáneamente se realzó
un encuentro de oración ecuménico
por la paz en la Iglesia Metodista de Lomas de
Zamora.
También realizaron gestos misioneros visitando
la Unidad Penitenciaria Nº 40 de Ezeiza;
el hospital Gandulfo de Lomas de Zamora; dos comedores
comunitarios del barrio de Villa Albertina (Lomas
de Zamora) y un asentamiento en la zona de Burzaco
(Almirante Brown).
Encuentro de jóvenes
Una mención merece el encuentro que se
llevó a cabo en el colegio Santa Inés
de Turdera, en el que más de 2.500 jóvenes
renovaron su vocación misionera para darle
vida en abundancia a todos los jóvenes.
Al son de bombos y redoblantes fueron llegando
los grupos desde los distintos nodos al gimnasio,
donde durante todo el día reflexionaron
en torno al lema de la asamblea.
La imagen de Nuestra Señora de la Paz,
patrona de la diócesis lomense, presidió
el encuentro, que comenzó con la bendición
de monseñor Collazuol.
A partir de una representación teatral,
a cargo del grupo Nuestra Señora de Luján
de González Catán, se fueron identificando
los rostros del dolor y las amenazas
que acechan a los jóvenes, y a Jesús
como camino para alcanzar la vida en abundancia.
También participó de la jornada
el padre Mamerto Menapace OSB, a quien escucharon
atentamente. El religioso les planteó que
la vida que les ha dado Dios es muy valiosa,
pero sólo cuando la gasten va a tener el
valor que deba tener, y luego de sus habituales
cuentos, se despidió pidiéndoles
a los jóvenes dejar el pesimismo
para tiempos mejores.
Después de un momento de trabajo en grupos,
se celebró la Eucaristía presidida
por monseñor Collazuol, concelebrada con
los obispos Baldomero Carlos Martín, de
San Justo, y su auxiliar, Damián Vitar.
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